juan bragassi

La Generación de 1928 en la Pintura Chilena

paisaje_de_la_costa_laureano_guevara.jpgPor Juan Bragassi H.

En el artículo anterior, nos referimos al denominado “Grupo Mont Parnasse”, el cual es relacionado  por los historiadores del arte nacional con la  llamada “Generación del 28”.

Recordemos que el grupo "Mont Parnasse" rompe con los lenguajes pictóricos y escultóricos  por ese entonces tradicionales, siguiendo los postulados de la "Ecóle de París"; que buscaba la simplificación formal y lo expresivo, a través de la forma, el color y la factura que los aparta de la figuración.  Esto es el resultado del viaje que realizan a París donde toman contacto con las obras de Cezanne - que los aproximará al cubismo -,  el expresionismo y el Fouvismo.

Sin embargo, en forma paralela surgieron en Chile artistas que se mantuvieron al margen de estas tendencias, cultivando un Post Impresionismo tardío, si se toma en cuenta el fenómeno que se estaba viviendo en Europa. Ellos valorizaron la tradición sin despreciar los aportes de lo nuevo. 

El post impresionismo chileno se desarrolló entre los años 20' y 30', su fuente temática fue las naturalezas muertas, desnudos y paisaje, en donde la composición es fuertemente trabajada, el dibujo es rotundo en volúmenes, énfasis en el color compacto de gran pureza y el uso del trazo negro que define los objetivos.

Algunos de estos artistas destacados son Carlos Isamitt, Laureano Ladrón de Guevara, Alvaro Guevara, Marco Aurelio Bontá y Rocko Matgasic.

A su vez existieron tres pintores extranjeros que al estallar la Primera Guerra Mundial, se trasladaron a Chile, éstos son, el pintor Ruso Boris Grigoriev, y el alemán Oscar Tipte y el húngaro Pablo Vidor. Ellos contribuirán y estimularán la consolidación de las corrientes postimpresionistas en Chile, a pesar de su breve estadía en nuestro país.

También en  1928, un grupo de jóvenes de la Escuela de Bellas Artes expuso en el salón oficial causando una ardua polémica, en los círculos artísticos y críticos nacionales.

Los artistas agrupados en la "Sociedad Nacional de Bellas Artes", reaccionaron con estupor e indignación frente a estos jóvenes, atacándolos duramente, desde su órgano oficial "La Revista Ilustrada", no limitándose sólo a ellos, sino que también elevando sus críticas a muchos pintores del arte moderno.

También surgieron voces de apoyo, como la de Don Armando Donoso, el ex Jefe del Departamento de Enseñanza Artística del Ministerio de Instrucción Pública, quien declaró en 1928 en el "Diario Los Tiempos" lo siguiente: "Estimo que la calidad de este salón puede deducirse del furor con que lo comienzan a atacar.  Es un Salón Joven, lo cual vale decir nuevo y original, y ello tiene que provocar el eterno misoneísmo de los viejos.  Entiéndase que, al decir viejo, me refiero a esa decrepitud de espíritu de los que nunca han podido tolerar a nadie que piense o sienta de manera distinta de cómo han pensado los demás (...)  Hasta hace pocos años, en Chile todo escritor nuevo recibía el mote de decadente y, más tarde, de modernista y, hoy cualquier pintor joven más o menos original, cae bajo la sanción cubista (...)" [i]

Los choques entre las ideas renovadoras y tradicionales desencadenó un antagonismo, a la que se sumó la efervescencia  socio-política hacia fines del primer gobierno de Don Carlos Ibáñez del Campo, quien a través del Ministerio de Instrucción Pública - representado por el Ministro Pablo Ramírez-, cerró mediante un decreto la Escuela de Bellas Artes, dejando en funciones sólo el curso de dibujo, situación que se presentará entre los años 1927 a 1931.

El gobierno envía a los más meritorios alumnos y profesores becados a Europa, específicamente veintiséis artistas plásticos, todo esto respondió a los objetivos señalados en el Decreto 124, que ponía en énfasis el aprendizaje de las técnicas de artes aplicadas u artes y oficios,  con la finalidad que a su vuelta transmitieran sus conocimientos en la "Escuela de Artes Aplicadas" y otros establecimientos, omitiendo cualquier experiencia referida a la pintura y escultura. Es decir, dicha iniciativa estaba en la sintonía de renovar y perfeccionar el  desarrollo de una educación económica o técnica para el mundo del trabajo.

Sin embargo el contacto  de los becados con las nuevas corrientes pictóricas y escultóricas fue inevitable, principalmente porque los estos no frecuentaron las Academias Oficiales como había sido tradición hasta principio de siglo, sino que se vincularon con las corrientes que afianzan la más amplia libertad artística.

 En París en Berlín y Munich ellos se pusieron en contacto con las tendencias expresionistas, cubistas y abstractas, prolongando el afán de evadir la directa representación, a través de la liberación de los medios de expresión, subordinando el objeto a ésta.

Algunos de los que pasaron por esta experiencia son: Ana Cortez, María Tuper, Inés Puyó, Graciela Aranis, Marta Villanueva, Héctor Cáceres, Armando Lira, Héctor Banderas, Roberto Humeres, Herminia Arrate, Gustavo Carrasco, estos dos últimos considerados por haber participado en el polémico salón del año 1928.

Estos  artistas desarrollaron en su obra la característica esencial de renovación parcial de la concepción pictórica a través del uso de técnicas creadas o asimiladas por la exclusiva selección del artista, sin llegar a formar una disciplina cerrada, optando por el reencuentro con la naturaleza, a través de una pintura ecléctica, que no obedece a una copia de lo externo, sino que obedece al mandato de interioridad del artista a favor de la expresividad.

 * Imagen Paisaje dela Costa, pintura de Laureano Guevara.



[i] Ivelic, Milan / "Pintura en Chile desde la Colonia hasta 1981" / Valparaíso / Ediciones Universidad Católica de Valparaíso 1981 / pág. 129.

 

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Marcus
dijo : Busque por internet y encontre tu pagina, gracias.

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11/03/2012 a las 02:36 PM → Responder

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